Cómo aliviar quemaduras e irritaciones sin tóxicos

6 Mar 2019 | Hazlo tú mism@ | 0 Comentarios

¿Cuántas veces nos quemamos a lo largo de nuestra vida? Nos quemamos con la plancha, el horno, después de tomar el sol, nos rozamos muchas veces… Aún siendo leves son muy molestas. ¿Y después del afeitado? Esa sensación tan desagradable de irritación y tirantez. Y más en zonas sensibles! Seguro que sabéis de lo que hablo.

En el caso de las quemaduras o rozaduras nuestra barrera protectora (la piel) se lesiona, se inflama, se enrojece y puede causar incluso ampollas. El afeitado también debilita nuestra epidermis: al pasar la cuchilla no sólo rasuramos vello, sino que también estamos eliminando microcapas de piel y ésta se irrita y como resultado se vuelve más vulnerable y pierde hidratación apareciendo esa tirantez, calor, sequedad y dolor. Todo esto se traduce en una vía de entrada directa de microorganismos a nuestro cuerpo que puede desencadenar una infección.

Hay un montón de pomadas y cremas a base de compuestos sintéticos para ese estado tan delicado de la piel pero personalmente creo que una alternativa natural es más que suficiente para esos pequeños casos. Yo os voy a enseñar dos remedios naturales que os valen perfectamente para estos dos casos que no deberían faltar en ninguna casa:

Aloe vera: o sábila, aloe de barbados o alóe de Curazao

Propiedades del aloe vera

Esta todopoderosa tiene innumerables propiedades terapéuticas: aplicada sobre la piel tiene un efecto calmante, refrescante, hidratante, cicatrizante, astringente, suavizante y antiséptico entre otros.

A demás posee una increíble capacidad de penetración que le permite llegar hasta las capas más profundas de la epidermis para actuar sobre ellas. Cura y regenera el tejido, estimula la síntesis de colágeno y fortalece la elastina.

 

Cómo usar el aloe vera para aliviar quemaduras e irritaciones de la piel

Recordemos que para hacer uso medicinal de sus hojas estas tienen que tener mínimo 3 años de edad. Tenemos que separar la hoja de la planta cortándola por la base y lo que usaremos será la pulpa que hay en su interior directamente sobre la piel tantas veces como sea necesario.

Si no disponemos de una planta en casa podemos comprar jugos o geles de aloe, siempre los que sean más puros en su composición (revisad su INCI) y que sean de procedencia bio/eco.

Caléndula: comúnmente conocida como botón de oro

Propiedades de la caléndula

De esta planta nos interesa su flor, que también tiene unas virtudes terapéuticas impresionantes en su uso tópico: es antiinflamatoria, antiséptica, antibacteriana, antifúngica, cicatrizante y emoliente entre otras.

 

 

Cómo usar la caléndula para aliviar quemaduras e irritaciones

Podemos tener una planta en casa y usar sus flores cuando estén abiertas o bien podemos comprar las flores comercializadas, como siempre de origen bio/eco para obtener todas sus propiedades, no es un producto caro.

Para uso externo podemos preparar una infusión de unas 2 cucharadas de flores por taza de agua, cuando enfríe colamos la infusión y ese agua de caléndula podemos usarla para lavar la zona afectada.

Otra manera de usar la caléndula es prepararla en aceite: llenamos un tarro de cristal de estas flores secas y vertemos aceite de sésamo hasta cubrirlas y dejamos que macere durante 40 días.

Cómo combinar aloe vera con caléndula para aliviar quemaduras e irritaciones

Si combinamos los dos el resultado no puede ser mejor. Para tener listos estos remedios y no tener que cortar una hoja de aloe y rebañarla o preparar una infusión cada vez que lo necesitemos os propongo esta forma de conservarlos en usos individuales:

  1. batimos este gel de aloe vera junto con nuestra agua de caléndula (en las proporciones que queramos).
  2. Lo vertemos en una cubitera.
  3. Lo metemos en nuestro congelador.

¡Ya tenemos nuestros cubitos calmantes listos!

Importante: No los apliquéis a la piel estando congelados, esto podría dañar más aún nuestra piel. Cuando los necesitemos sólo tenemos que sacarlos del congelador y esperar a que se descongelen o forzar el descongelado al baño maría. No lo sometáis a grandes cambios de temperatura porque pueden perder sus propiedades, así que hacedlo a baja temperatura y con cariño.